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La cirugía de implante mamario es cada vez más común en las mujeres chilenas si lo que se desea es aumentar el busto. Pero, ¿en qué consiste este procedimiento y qué seguridad brinda?, ¿qué tan cierto son los mitos que giran en torno al uso de silicona?

(Fuente: Revista Tabancura Salud)

“El implante mamario está compuesto por una membrana maleable, impermeable, rellena de gel de silicona altamente cohesivo, que pretende dar volumen, proyección y forma a una mama deficitaria por su tamaño pequeño, su flacidez, su escaso desarrollo o por causa del amamantamiento”, explica el Dr. Dante González, Cirujano Plástico de CENCIPLAS y Médico cirujano y Coordinador del Centro de Cirugía Plástica de Clínica Tabancura

¿En qué consiste la cirugía?

La cirugía de implante mamario o mamoplastia de aumento, consiste en colocar un implante escogido con anterioridad entre la paciente y el especialista, en un lugar de la mama donde provoque una proyección y agrandamiento de ella. Para esto, señala el especialista, “existen 3 ubicaciones: detrás de la glándula mamaria, detrás del músculo o por detrás de la fascia pectoral. Sin embargo, la que proporciona más ventaja según mi experiencia, es la subfascial, ya que el implante, al colocarse debajo de la membrana que recubre el músculo, adquiere mejores características en comparación con las 2 anteriores”, indica el Dr. González. Aunque la mayoría de las mujeres que se someten a esta cirugía quieren que su inversión se vea reflejada en el resultado, el especialista tiene la misión de dar a conocer los factores a considerar al momento de elegir una prótesis mamaria, siendo el más importante las características físicas y óseas de cada paciente, como el ancho de hombros y su estatura. “Una mujer alta, por ejemplo, puede escoger un implante de mayor volumen porque se distribuye mejor que en una mujer más baja”, aclara el profesional.

¿Mito o realidad?

El rango etario de mujeres que desean aumentar el tamaño de su busto es cada vez mayor, siendo más común entre los 18 y los 50 años, aproximadamente. Sin embargo, existen algunos mitos que se han creado en torno al uso de silicona y que interfieren al momento de decidir operarse. A continuación, el especialista aclara algunas de las creencias más comunes:

  • No es cierto que los implantes de silicona impidan la lactancia, puesto que se colocan detrás de la glándula mamaria, por lo que no interfieren con ella.
  • No es cierto que no se pueda volar en avión. Las prótesis no se revientan por efecto de la altura.
  • No es cierto que haya que cambiarlas periódicamente. Las prótesis no tienen fecha de vencimiento, por lo que pueden durar 20 o 30 años, incluso toda la vida, mientras se encuentren en buen estado. Su control se realiza a través de la mamografía.